Dr. Alejandro Mora
Botox

Botox

Oftalmólogos y neurólogos llevan varios años utilizando dicha toxina para la corrección del estrabismo, del blefaroespasmo y de la tortícolis congénita. La observación de los inesperados efectos sobre las arrugas de la piel vecina a los puntos de inyección llevó a pensar en la posibilidad de su utilización en la corrección de las arrugas inestéticas. Para su aplicación utilizamos unas agujas muy finas, por lo que prácticamente es indolora, resultando únicamente un discreto enrojecimiento de la zona por los pinchazos. El efecto aparece dos o tres días más tarde, siendo completo al cabo de una semana. La relajación de los músculos implicados en la producción de las arrugas determina que éstas prácticamente desaparezcan.

La toxina botulínica o botox paraliza las fibras musculares en las que se inyecta por denervación química de la placa motora, provocando la parálisis temporal de las mismas durante unos 6 a 8 meses. La aplicación repetida disminuirá su potencia, disminuyendo de manera importante su manifestación y haciendo que las aplicaciones se distancien cada vez más.

La toxina botulínica inyectada en la proximidad de un músculo, tiene la capacidad de provocar su paralización temporalmente. Representa un método simple y eficaz para el tratamiento de las arrugas de expresión, evita la cirugía y puede ser complementado con otros tratamientos como láser y rellenos.

La toxina, a las dosis utilizadas, no es tóxica, y sus contraindicaciones son mínimas. No debe utilizarse durante el embarazo, la lactancia, ni en zonas próximas a inflamación o infección.